Esta mañana, una serie de gente recibíamos una beca. Esa beca, procedente de una institución privada, es la que nos ha permitido en este año dedicarnos full time a estudiar, a formarnos, a investigar: a hacer, en definitiva, eso en lo que creemos. Sea perseguir el corazón genético de las células madre, analizar la ley que nos rige o rebuscar en la historia que nos define. Entender qué intereses dibujan las ciudades o de qué modo nacer hombre o mujer nos condiciona la vida.
Cuando nos convocaron al acto de entrega, nos dijeron que este estaría presidido por el ministro Wert. En ese momento, un puñado (o casi prefiero decir: amplio puñado, manos llenas) de quienes iríamos a recoger esa beca nos dijimos que no podíamos, evidentemente, callar y darle la mano como si nada.
Así que empezó un largo proceso de idear una respuesta. Semanas de correos, no poco trabajo de mutua comprensión y aprendizaje, para elaborar un texto colectivo y compartido en el que, al menos, pudiéramos decir lo que pensamos del rumbo que toman las cosas en estos raros tiempos.
¿Nuestro punto de partida?
La defensa de lo público.
La convicción de que un progreso que no incluya el conocimiento no es progreso.
La rabia por lo injusto.
Las ganas de que las prioridades cambien. La voluntad de contribuir a ello.
El resultado es el comunicado al que lleva este enlace (y que nos llevamos al acto, en el que recogimos las becas con un lazo verde como la marea sujeto a lo que cada cual entendiera por solapa; y en el que nos aseguramos que el representante del ministerio no se fuera sin que le hubiésemos, al menos, hecho unos cuantos reproches-que-transmitir-a-quien-corresponda).
La intención, pensar juntos sobre todo ello.
Aquí os lo compartimos, por si alguien se une al debate o le apetece darle vuelo a nuestras palabras.
(…) Tanto la gestión de la crisis como las medidas económicas que se adopten son decisiones políticas, no hechos inevitables. La Investigación y la Educación no deberían regirse por cuestiones meramente económicas. La situación de crisis en la que nos encontramos actualmente quizá obliga a realizar reformas estructurales. Sin embargo, consideramos que los cambios no deben enfocarse hacia el recorte de los servicios sociales, básicos y necesarios para la totalidad de la población (…) La educación, la investigación, y en definitiva el saber, deberían ser una prioridad para quienes toman las decisiones, porque los recursos destinados a Educación e Investigación son una inversión de futuro, y no un derroche innecesario. Como dijo Derek Bok, si el conocimiento les parece caro, prueben con la ignorancia. (…)
Porque, aunque sabemos que este año hemos sido unos privilegiados, creemos firmemente que “la educación es un derecho, no un privilegio”.
HAY QUE MANTENER VIVO EL CONOCIMIENTO:
NO A LA POLÍTICA DE RECORTES EN EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN
