Llegó a poder del gato en estos días el libro 99 haikus de Mu-I (Mandala, 2010), un libro especialísimo que se acerca a este género de una manera de lo más peculiar. Explican en el prólogo los traductores, Vicente Haya y Keiki Kawabe:
Una sola vez chirría una cigarra en una noche de luna, el sonido del agua que no deja de murmurar en un arroyo… Lo que sucede es sagrado. Pero, ¿y lo que no sucede? ¿Es también sagrado lo que no llega a acontecer? (…) los haikus de “lo que no ocurre” responden a un sentido altamente patético de la realidad que tiene el japonés. Son una muestra más de su mentalidad sacrificial. Para la sensibilidad nipona, cada evento, cada gesto, cada vida, cada existencia debe responsabilizarse de todas aquellas alternativas que por su causa no llegaron a materializarse. (…) El mundo es lo que acontece y esa infinitud de posibilidades de lo que no ha llegado a suceder que acompañan al evento -fiel, dulce, silenciosamente- desde su universo fantasmal de inexistencia. Por eso es tan maravillosamente extraño en la manifestación de su apariencia; porque cada evidencia trae a cuestas los cadáveres de mil millones de posibilidades que nunca fueron. (…) Ese fondo de existencia que no llega a suceder es lo que en japonés se llama el mui.
A partir de ahí, una deliciosa selección de poemas de distintos haijin que se fijan, pues eso, en lo que no ocurre, y nos lo acercan lleno de sugerencias y misterios. Toda una lección de narración… y de calma.
Así que aquí unos cuantos.

El ruiseñor
hay días que viene dos veces
y hay días que no viene.
(Kitô)
* * *
Arando el campo.
El hombre que preguntó por el camino
ha desaparecido.
(Buson)
* * *
Tras un día sin decir nada,
una de esas noches de luna
en las que no se puede dormir.
(Santôka)
* * *
Melón fresco.
Han pasado dos días
y nadie ha venido.
(Issa)
* * *
Un día de primavera.
Gente que no hace nada
en la pequeña aldea.
(Wakaran)
* * *
No dijeron nada.
El invitado, el anfitrión
y el blanco crisantemo.
(Ryôta)
* * *
Décimo mes del año.
No voy a ningún sitio.
Nadie viene aquí.
(Shôkaku)
* * *
Tres veces berreó
el ciervo en la lluvia
y no se le oyó más.
(Buson)
* * *
Una noche breve.
Ni siquiera puedo pagar la leña.
Me escapo corriendo.
(Izen)
* * *
Hilo de coser
¡no acabo de enhebrarlo…!
Un descansito.
(Santôka)
* * *
He venido de lejos.
Mi rezo ante la tumba
no fue muy profundo.
(Hiroshi)
* * *
Lluvia de primavera.
Alguien que no escribe ni pinta
profundamente emocionado.
(Buson)
* * *
He barrido las hojas caídas
pero, cuando ya he acabado,
no están barridas.
(Taigi)